domingo, 24 de junio de 2012

DEJAR IR (REFLEXION)




"Dejar ir" no significa dejar de cuidar, significa que no puedo hacerlo por otra persona.

"Dejar ir" no es aislarme, es darse cuenta que no puedo controlar a otro.

"Dejar ir" no es permitir, sino reconocer el aprendizaje de las consecuencias naturales.

"Dejar ir" es admitir la impotencia, que significa que el resultado no está en mis manos.

"Dejar ir" no es tratar de cambiar o culpar a otro, es sacar lo máximo de mi mismo.

"Dejar ir" no es cuidar, sino atender.

"Dejar ir" no es reparar, sino ser de apoyo.

"Dejar ir" no es juzgar, sino permitirle a otro que sea un ser humano.

"Dejar ir" no es estar en el medio arreglando todos los resultados, sino permitir a otros que influyan en sus propios destinos.

"Dejar ir" no es ser protector, es permitir a otro que enfrente la realidad.

"Dejar ir" no es negar, sino aceptar.

"Dejar ir" no es regañar, reprender o discutir, sino buscar mis propios defectos y corregirlos.

"Dejar ir" no es ajustar todo a mis deseos, sino tomar cada día como viene y apreciarme a mí mismo en él.

"Dejar ir" no es lamentar el pasado, sino crecer y vivir para el futuro.

"Dejar ir" es temer menos y Amar mas.

LOIUSE L. HAY

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miércoles, 6 de junio de 2012

CRUZARE ESE PUENTE CUANDO LLEGUE A EL



No nos anticipemos a los hechos.

Muchos en un afán de estar preparados a lo que viene y prevenir las circuntancias que los puedan dañar, o poner en riesgo, planifican toda una vida calculando posibles situaciones, reacciones, decisiones propias y de otros.

Pero dedicados a esa ardua tarea nos olvidamos de vivir el presente.

Muchos puentes se nos impondrán en el camino.

Ya sabemos que existirán... no intentemos ganarle una ventaja a la vida, y adelantarnos a hechos.

Lo que sea ...será.

Mejor dediquémonos a un nivel de previsión coherente, aceptable, sin descuidar el presente, sin generarnos niveles de ansiedad innecesarios y exagerados.

Encaremos lo de hoy.

Lo de mañana será otro tramo de la vida que infaltablemente nos estará esperando para ser atravesado tarde o temprano.

Ps. Patricia Cabrera Sena

martes, 5 de junio de 2012

10 PASOS HACIA LA AMABILIDAD



Juan Carlos Quesada

1. Procura reconocer y respetar los derechos y los méritos de los demás, y aceptar sus formas de pensar, aunque sean distintas de las tuyas.

2. Trata a los demás con el mismo respeto y cariño con el que te gustaría que te tratasen a ti.

3. Procura ser complaciente con los que te rodean cuando te piden un favor o solicitan tu ayuda.

4. Utiliza palabras como gracias, perdón, por favor, que te facilitarán y harán más agradable tu relación con los demás.

5. Intenta ver en cada persona lo mejor de ella. Seguro que lo encontrarás y te sorprenderá..

6. Acostúmbrate a expresar tus mejores sentimientos, no los reprimas. Trata a los demás con toda la naturalidad, la alegría y el afecto que espontáneamente salgan de ti.

7. Acostúmbrate a sonreír. Muéstrate solidario, optimista y colaborador con las personas con las que convives.

8. Piensa que si todos tratamos de dar lo mejor de nosotros mismos todos seremos mucho más felices.

9. Trata de analizarte y observa si, cuando eres amable o afectuoso con los demás, te sientes más a gusto contigo mismo.

10. Comprueba cuántas horas al día estás de buen humor. Si son muchas, alégrate porque estás construyendo un mundo más amable.

lunes, 4 de junio de 2012

¿HOY YA DIJISTE GRACIAS?



Ps Patricia Cabrera Sena
Es significativo que muchas personas han perdido la costumbre de AGRADECER.
Y cuando decimos “agradecer” nos referimos en el sentido más abarcativo del término.
Decir GRACIAS a la vida, a la gente, a desconocidos, a nosotros mismos, a las circunstancias, … a todo lo que de alguna manera nos fue de utilidad, nos significó un alivio, un placer, una sonrisa, un favor, una grata sorpresa, un crecimiento personal.
Estaba intentando entender desde mi ángulo profesional por qué será que a muchas personas se les hace cada vez más difícil agradecer...
La primera asociacion libre me llevó a pensar que la falla principal en ésta nueva postura entre humanos se basa en la tendencia cada vez mayor de encerrarse en micromundos, de ese modo las personas nos vamos aislando del entorno en forma casi instintiva, y donde antes era lo más normal entregarse en gestos interactivos generosos, amorosos, atentos, de consideración a las necesidades del otro, buscando complacerlo, … ahora lo que hay es distancia, indiferencia, tendencias egoístas, y de una preocupante desconfianza entre todos que cada vez nos aleja más.
En una dinámica así es entendible que no se generen entonces roces sociales agradables, de consideración mutua, con una postura abierta, sincera, y placentera entre todos. 
Cuando decimos GRACIAS desde lo más íntimo, de un modo natural y auténtico, estamos reconociendo al otro el favor que nos ha generado en nuestras vidas, ya sea desde detalles pequeños como también en orbitas importantes de nuestra existencia, la persona HIZO ALGO A FAVOR NUESTRO, aportó en nuestras vidas un cambio conveniente, apuntando exclusivamente a nuestro interés y beneficio.
Ahora bien, si nos detenemos a pensar, a lo largo de nuestros días existen alrededor nuestro una variedad significativa de detalles que merecen un agradecimiento y reconocimiento.
Podemos poner miles de ejemplos, de circunstancias que nos suceden no solo en el hogar sino también en el diario trajín afuera del mismo: palabras amables de personas extrañas, gestos y frases de cortesía intercambiados en una simple compra con los empleados de un local, una puerta que nos sostienen en un lugar público esperando para que podamos entrar, cuando algo se nos cae en la calle y alguien nos lo levanta con una sonrisa, un detalle amoroso y comprensivo de un compañero de trabajo considerando nuestro cansancio, o mal día... , actitudes complacientes o incluso hasta simples gestos de educación que solo reflejan respeto y consideración a nuestra persona. Se puede seguir en una lista larga de infinitas situaciones (bastante más frecuentes de lo que creemos) y que en el fondo solo apuntan a que si tuviéramos una postura sana y complacida, saldría de un modo natural y espontáneo la palabra GRACIAS.


Ahora ingenuamente me pregunto: qué pasaría realmente en las dinámicas sociales, en el roce entre todos (tanto en ambientes familiares como laborales) si dijéramos GRACIAS … teniendo en cuenta lo que acabamos de reconocer: la alta frecuencia con que la que todos podríamos estar diciéndolo... ¡a diario!...
¿Cómo nos sentiríamos no solo diciéndolo sino recibiéndolo de los demás?
¿Qué tipo de ambiente se generaría en nuestro entorno, qué energía flotaría en el aire entre todos?
¿Qué ganamos y qué perdemos?
La respuesta es obvia, la siguiente pregunta entonces sería: ¿por qué no lo hacemos si sabemos las consecuencias? ¿ Por qué no tener entonces una vida interactiva más generosa con el otro y agradecida al mismo tiempo?


Es verdad que con el tiempo se han perdido muchas cosas, entre ellas normas básicas de educación y trato con los demás.
En tiempos pasados (sin irnos muy lejos) se nos había enseñado que era una regla social asumida por todos el saber decir “gracias” ante ciertos gestos amables y generosos de los demás.
Y es cierto que junto con el perderse esa “costumbre formada”, en ciertos aspectos hasta impuesta por una simple regla de educación social... también se fue generando entre todos un distanciamiento que evidencia una desagradable indiferencia que nos vuelve cada vez más ajenos e insensibles unos de otros.
Hemos llegado incluso a tristes casos en donde se ve con dolorosa claridad que uno hace demasiado por otro o por muchos y los demás simplemente parecen no enterarse, ni valorarlo, y por lógica ni reconocerlo y menos aún agradecerlo.
Más allá de lo injusto de la situación, de lo inapropiado, o de lo doloroso, o desconsiderado, están las consecuencias obvias: la indiferencia, la frialdad, la distancia, el aislamiento social.


Decir gracias es una forma básica de amar. Cuando valoramos y respetamos cada gesto amable del otro hacia nosotros estamos dándole sentido a su esfuerzo puesto en nuestra persona. Estamos motivándolo a que continúe en posturas igual de amorosas con los demás, estamos aplaudiéndolo en sus gestos constructivos y generosos, estamos aportando a su crecimiento personal, a que se sienta resignificado ante los otros, que sepa que lo mucho o lo poco que hizo valió demasiado para otro, se le enseña el camino correcto para que lo repita mañana, con nosotros o con otros, le estamos ayudando en su autoestima, acercándonos a él, y no alejándonos... le estamos abrazando con una sola palabra.
Decir GRACIAS tiene demasiado que ver con unir, construir, motivar, amar.... como para estar jugando a los distraídos. Y si no pruébalo, comienza hoy mismo, dile gracias a cualquier detalle de tu entorno que otro haga por ti, intenta iniciarte en lo más difícil: captar esos elementos muy puntuales y sutiles que de tan simples a veces no los vemos... y cuando percibas que esa persona pensó en ti, dile GRACIAS... y completa la palabra con un gesto auténtico de gratitud, complacencia y retribución. Porque como ya está dicho y comprobado, lo que damos vuelve con creces, y si una postura sincera de apertura al otro reconociéndolo y valorándolo le sirve a él mismo, ...imagínate el resultado final en tu propia vida a largo plazo. Si puedes facilitar un entorno de sonrisas no dudes en hacerlo porque serás el primer beneficiado. Es un simple movimiento que logrará demasiados cambios en tus logros futuros personales, redimensionándolos.
Por último una canción que pueden disfrutar en éste link  ( http://www.youtube.com/watch?v=kzzkJRxoDrE&feature=related ) y que resume muy bien la postura que sugerimos en éste artículo y que todos deberíamos tener de un modo natural y no impuesto:   

Gracias A La Vida
Mercedes Sosa
Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me dio dos luceros que cuando los abro
Perfecto distingo lo negro del blanco
Y en el alto cielo su fondo estrellado
Y en las multitudes el hombre que yo amo
Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me ha dado el oído que en todo su ancho
Graba noche y día grillos y canarios
Martirios, turbinas, ladridos, chubascos
Y la voz tan tierna de mi bien amado
Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me ha dado el sonido y el abecedario
Con él, las palabras que pienso y declaro
Madre, amigo, hermano
Y luz alumbrando la ruta del alma del que estoy amando
Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me ha dado la marcha de mis pies cansados
Con ellos anduve ciudades y charcos
Playas y desiertos, montañas y llanos
Y la casa tuya, tu calle y tu patio
Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me dio el corazón que agita su marco
Cuando miro el fruto del cerebro humano
Cuando miro el bueno tan lejos del malo
Cuando miro el fondo de tus ojos claros
Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me ha dado la risa y me ha dado el llanto
Así yo distingo dicha de quebranto
Los dos materiales que forman mi canto
Y el canto de ustedes que es el mismo canto
Y el canto de todos que es mi propio canto
Gracias a la vida, gracias a la vida

Ps. Patricia Cabrera Sena

sábado, 2 de junio de 2012

LA FOBIA SOCIAL SE PUEDE CURAR MAS RAPIDO DE LO ESPERADO


Es cuestión de recibir información sobre las diferentes técnicas, herramientas y recursos psicológicos que ayudan a lograrlo y ponerlos en práctica.

Se requiere de voluntad ya que nadie puede mejorar porque otro lo desea sino que tiene que partir desde uno mismo.

Si se aplica constancia, perseverancia y esfuerzo las cosas se van dando por sí solas.

Al aplicar los ejercicios constantemente, a diario, se van generando hábitos positivos, naturales y saludables que vayan reemplazando a las antiguas creencias y temores.

Hay que descargar del cerebro lo tóxico que nos está afectando y hacer espacio para las nuevas cosas que deseamos incorporar a nuestras vidas.

Y todo esto es un trabajo personalizado, es decir hay que hallar lo que funciona para determinada persona (ya que un mismo recurso no sirve a todos por igual), y una vez hallado, ponerlo en práctica.

Gran parte de la mejoría consiste en dar el primer paso, es decir decidirse a llamar para reservar su cita y acudir a ella.

Con eso tenemos ganado bastante.

Si la persona desea mejorar, ¿quién puede impedírselo?

Por lo tanto, tomen la decisión y no se queden en la intención sino que llévenlo a la práctica.

Les dejo con una pregunta para reflexionar:

¿Cuándo consideras que será un buen momento para dar el primer paso hacia tu mejoría?

Una vez que tengas la respuesta, PROCEDE.

Psicólogo Luis Venegas Chalen

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