lunes, 28 de julio de 2008

UN BUEN PSICOLOGO


Entre las principales características o condiciones personales que usted debe hallar cuando busca un psicólogo se puede mencionar las siguientes:


  • Empatía: la capacidad de ponerse en el lugar de la otra persona, comprenderla y lograr una relación armoniosa.


  • Saber escuchar: prestar la debida atención a lo que el paciente expresa verbalmente.

  • Adecuación del lenguaje: de acuerdo a la edad (niño, joven, adulto), grado de instrucción, ocupación, entorno social, etc.


  • Objetividad: no debe juzgar ni calificar al paciente.


  • Flexibilidad: debe tener amplitud de criterio para poder abordar cualquier punto de vista que exponga el paciente.


  • Capacidad de observación: estar atento a las expresiones no verbales (gestos, movimientos de manos, tics, etc.)

  • Capacidad crítica: para asumir una posición ante determinados principios, valores, ideas o creencias.


  • Proactivo: tomar la iniciativa y asumir la responsabilidad de hacer que las cosas sucedan; decidir en cada momento qué hacer y cómo se va a hacer.


  • Análisis y Síntesis: una adecuada capacidad intelectual para realizar inferencias y deducciones sobre lo que relate el paciente.


  • Planificación y organización: debe ser puntual y ordenado.


  • Control de situaciones: capacidad para poder abordar los distintos casos y manejar cualquier imprevisto.


  • Toma de decisiones: analizar la situación y decidir entre alternativas a fin de brindar soluciones adecuadas.

Un psicoterapeuta además debe poseer las siguientes características:

  • Personalidad: adecuada, bien definida y estructurada.

  • Empatía, afecto y autenticidad.

  • Exento de problemas personales: debe haber resuelto cualesquier problemas existenciales, si es que los tuviere.

  • Experiencia e identificación profesional.

Adicionalmente, todo profesional de la salud mental aplicará los siguientes principios en toda circunstancia:

  • Confidencialidad: sobre toda información proporcionada por el paciente.

  • Veracidad: en la información proporcionada al paciente.

  • Fidelidad a las promesas hechas.

http://www.psicologosperu.com/

lunes, 21 de julio de 2008

¿PSICOLOGO o PSIQUIATRA?


Psicólogo o Psiquiatra?

¿Cómo saber a cuál recurrir?

En principio, el Psiquiatra es un médico que ha llevado determinados cursos de Psicología; mientras que el Psicólogo es un profesional científico que durante todos los años de su formación ha llevado cursos específicos sobre los aspectos biológicos, psicológicos, sociales y espirituales del ser humano en forma integral.

En líneas generales, se debe recurrir al Psiquiatra en caso de trastornos psicofisiológicos que requieran ser tratados mediante la administración de medicamentos; y se debe recurrir al Psicólogo en cualesquier otros casos que no necesariamente requieran la administración de fármacos, o en todo caso que puedan requerir los mismos como parte complementaria siempre y cuando sean recetados por un Psiquiatra. El Psicólogo no receta medicamentos.

En otro aspecto, el Psiquiatra ve mayormente problemas y/o trastornos; el Psicólogo ve las potencialidades y recursos con que cuentan las personas, ya sea que éstas tengan un problema y/o trastorno o estén saludables.

En ese mismo sentido, el Psiquiatra realiza una labor de prevención (factores de riesgo) mientras que el Psiquiatra además de realizar labores de prevención, lleva a cabo actividades de promoción (factores protectores).

Desde mi particular punto de vista, el Psiquiatra, al igual que muchos médicos, tienen un trato más impersonal, frío y distante con el paciente; el Psicólogo busca lograr una mayor empatía y un trato más cálido y amable. Al igual que en todas las profesiones, hay doctores y "doctores".

El Psiquiatra los llama "pacientes"; el Psicólogo los denomina "usuarios" o "clientes".

Por último, es potestad de cada persona recurrir a aquel profesional de la salud con el que se sienta más cómoda, con el que tenga mayor confianza, con el que muestre mayor ánimo de cooperación y con el que obtenga mayores resultados satisfactorios.

sábado, 19 de julio de 2008

¡NO ESTOY LOCO!

¡Cuántas veces habremos escuchado las siguientes expresiones cuando se menciona la posibilidad de acudir a un Psicólogo!:
  • ¿Yo, al psicólogo? ¡Eso es para los locos!

  • ¡Ni que estuviera loco para ir al Psicólogo!

  • ¡No estoy loco! ¿Por qué no vas tú?

  • Yo no necesito ir a un Psicólogo.

  • ¡Un Psicólogo urgente... mi amigo se ha vuelto loco!
Lo primero que se suele pensar al mencionar a un especialista de la salud mental como es el Psicólogo es que uno debe estar mal de la cabeza. No es de sorprender esa vinculación prejuiciosa puesto que en los inicios de esta joven ciencia se trataba mayormente a personas con trastornos mentales.

Afortunadamente, esta errónea concepción ha ido cambiando con el pasar de los tiempos. En la actualidad, la gente no acude al Psicólogo únicamente cuando tiene un problema mental sino también cuando desea mejorar su calidad de vida.

En este último caso, hablamos de Promoción de la salud mental, la cual hace referencia a desarrollar o estimular factores protectores tales como la creatividad, el humor, la autoestima, la autonomía, etc.
A diferencia de la Prevención, que es cuando ya existe la posibilidad de la presencia de factores de riesgo tales como el consumo de sustancias tóxicas, la depresión, la violencia, las "malas juntas", etc.

Incluso las personas calificadas como saludables y exitosas, en algún momento de sus vidas, pueden requerir consultar con un profesional de la salud mental, ya sea en busca de consejería, asesoría o terapia para su autosuperación. El objetivo consiste en potencializar sus capacidades en temas tales como habilidades para la vida, toma de decisiones, solución de conflictos, asertividad, etc. y, lo más importante, que usted se sienta bien con el estilo de vida que haya escogido.

El Psicólogo no le impone lo que tiene que hacer, lo que hace es brindarle pautas o alternativas que probablemente usted no habría considerado para que, en último término, sea usted quien tome la decisión más conveniente para usted y para su relación con el entorno social.

Por todo lo anteriormente expresado, le invito a dejar atrás probables temores, prejuicios o indecisiones y pasar por la experiencia de recibir las herramientas que le permitirán llevar una calidad de vida más plena y satisfactoria tanto para usted como para los que le rodean, y así lograr un mundo mejor.